DIA SEXTO. AHORA MÁS QUE NUNCA


Ahora nos damos cuenta de que se puede vivir sin fútbol, pero que resulta complicado sobrevivir sin profesionales dedicados a la salud. Ahora, que el hierro quema, nos ponemos a pensar en la importancia que tienen aquellos que están jugándose el pellejo y la salud de sus familiares, porque luego vuelven a casa en su mayoría, no todos tienen la posibilidad de alojarse en apartamentos turísticos o segunda viviendas o habitaciones que han sido cedidas para esta contingencia, por intentar frenar esta pandemia que nos tiene encerrados en casa.

Ahora resulta que, cuando el Presidente dice: todos encerrados menos los trabajadores esenciales, si nos ponemos a hacer una lista mental de cuáles serían aquellos que tendrán que continuar con su actividad, no nos vienen a la cabeza precisamente aquellos que cobran cifras pornográficas en actividades que nadie pone en duda su necesidad, pero que ahora, bien visto, parece que no son tan importantes.

Digámoslo cuanto antes: es cierto que algunos deportistas de élite que están en la mente de todos, se han puesto inmediatamente las pilas y han donado dinero para la lucha contra el covid-19, incluso intentan que otros les sigan el juego para que la cifra se agrande lo más posible. Es de agradecer su generosidad, como la de tantos otros que se han apresurado a donar generosamente dinero o gestión, que todo es valioso.

Como ahora tengo mucho tiempo en casa, me dio por pensar... A fin de cuentas, con la pasta que ganan los futbolistas (y no es que quiera hacer sangre con ellos, por supuesto, es que son los que mayor público y dinero movilizan en algunos países hoy afectados duramente por el virus) y la cantidad de gente dedicada a la investigación científica que ha tenido que emigrar de España... que pienso yo que igual algo estamos haciendo mal. Lo apunto, no vaya a ser que cuando todo esto termine, en esa carrera desesperada que nos entrará a todos por volver a tener una economía equilibrada y una vida cotidiana dentro de unos parámetros de bienestar, a ver si resulta que no vamos a aprender nada y volvemos a darle mayor importancia a unos tipos en calzoncillos detrás de una pelota que a cientos y miles de estudiosos que quieren dedicarse a la investigación y no tienen cómo hacerlo en su país porque no hay presupuestos para eso.

Ahora que todo el mundo sale a los balcones a aplaudir, que es fantástico que se reconozca el trabajo que a diario realizan los trabajadores de los hospitales y los que se dedican en general a la atención de las personas con necesidades, ahora que entre los políticos hay unanimidad en torno a la importancia que tiene una salud pública fortalecida y potente, incluso por parte de aquellos que se dedicaron durante años a debilitarla con el fin de hacer negocios desde las empresas privadas, ahora que todos estamos de acuerdo en que, ante una contingencia como la que vivimos son esenciales los médicos, los investigadores, los cuidadores sanitarios, pero también los taxistas, los reponedores de supermercados, los camioneros, los transportistas en general, los trabajadores del campo, los que se dedican a la  limpieza, los miembros de cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, los panaderos, en fin... seguro que olvido algunos de esos que son realmente importantes. Pues ahora que todos estamos finalmente de acuerdo en algo, deberíamos anotarlo en un cuaderno habilitado con una lista de cosas que vamos a reclamar a los políticos cuando todo esto pase, de modo que deberán saber que, vamos a ser inflexibles en las urnas a la hora de ajustar cuentas si a alguno se le olvida.

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